Operacionalización de variables: encuentra las que miden tus objetivos
Pega los objetivos e HILO los cruza contra las variables de tu base. Cada objetivo vuelve con las columnas que lo miden, las que se le acercan y qué se pierde al usarlas así, lo que falta preguntar y una fórmula concreta cuando hay con qué calcularla.
- Cruza contra la base completa
- Dice qué falta, no solo qué hay
- Cada indicador se escribe con las columnas que existen
De los objetivos del proyecto a un indicador con fórmula
Cuatro pasos y el archivo entra como salió del formulario.
La base, con sus nombres de variable como están
Excel, CSV o el .dat de SPSS. HILO arma el inventario de columnas con su tipo, cuántos valores distintos tiene cada una y unos pocos ejemplos, porque el encabezado solo no alcanza: «P12_3» no dice nada y sus valores «Nunca / A veces / Siempre» dicen todo.
Los objetivos tal como están escritos
Uno por línea copiados del documento del proyecto. No hay que reformularlos ni convertirlos en indicadores antes: eso es justamente lo que falta hacer y es el trabajo que HILO resuelve.
Directas, aproximadas, y qué se pierde
Cada objetivo vuelve con dos listas. Las variables que lo miden tal como está enunciado y las que miden algo relacionado sin ser lo mismo. La distinción importa: una aproximada sirve, pero hay que saber que es una aproximada antes de ponerla en el informe.
Lo que falta se dice, no se maquilla
Si ningún dato de la base mide un objetivo, eso se declara. Y cuando hay con qué calcular, se propone un indicador con su fórmula escrita sobre las columnas reales, no sobre variables inventadas.
No inventa una columna para tapar un objetivo sin datos
Las columnas se nombran por su letra y se verifican contra el inventario: si una respuesta menciona una que no existe, se descarta y se te avisa cuántas se descartaron. Un objetivo sin variables se informa como lo que es, un objetivo que esta base no puede medir.
Con la base se sabe el punto de partida, no a dónde hay que llegar: eso es una decisión del proyecto y no un dato.
Sí. Las variables se miran por tandas y después se cierra con todo lo señalado a la vista, así que una base de cuatrocientas columnas entra igual que una de treinta. La segunda pasada es la que decide qué falta, porque quien vio solo una parte de la base no puede afirmar que algo no está.
Es el caso habitual. Por eso el inventario no va solo con el encabezado: va con el tipo de variable, cuántos valores distintos tiene y algunos ejemplos de esos valores. Una columna llamada «P12_3» cuyos valores son «Nunca / A veces / Siempre» se entiende por sus valores, no por su nombre.
Sí, y está pensado para decirlo. Un objetivo sin ninguna variable asociada aparece como tal, con una frase corta que lo explica. Si el objetivo importa, falta preguntarlo, y descubrirlo antes de escribir el informe es mejor que descubrirlo después.
La fórmula sale escrita con las letras de las columnas de tu base y se mantiene simple: una proporción, un promedio, un conteo. La revisión es tuya: lo que se propone es un punto de partida verificable, no un resultado.
No. El archivo se lee en tu navegador y lo que viaja para el cruce es el inventario de columnas: nombres, tipos y unos pocos valores de ejemplo de las variables categóricas. De las columnas de texto libre no se mandan ejemplos, porque son respuestas de personas y no hacen falta para saber de qué tratan.
Un documento con cada objetivo, las variables que lo miden, las que se le acercan con lo que se pierde en cada caso, lo que falta preguntar y el indicador propuesto con su fórmula. Se descarga y se pega al documento del proyecto.
Antes y después de operacionalizar
Pruébalo con la base que ya tienes
Sube el archivo, pega tres objetivos y mira qué vuelve. Si un objetivo no tiene con qué medirse, lo vas a saber en diez minutos.